Gilles
Deleuze, filosofo francés, plantea desde su mirada la relación del deseo con
tópicos propios de el comportamiento básico del hombre hasta el psicoanálisis.
No sólo se plantea el deseo como elementos invididuales sino como parte de un
todo. Aunque la base del deseo lo identifica como objetos o personas, estas van
incorporadas a situaciones donde se plasma realmente ese concepto. Es decir, no
deseamos una cosa, deseamos un conjunto de cosas.
Cuando
hablamos por ejemplo del alcohol no hablamos del vaso y el componente, sino lo
que conlleva a la situación de beber unas copas, compartir, conversar, etc. Lo
mismo se puede llevar a una persona, aunque la pregunta es ¿qué hace que las
cosas o personas sean deseadas?
Se desean
las cosas en un contexto, se visualiza mas allá de lo que son. Desear es
construir en un conjunto, el deseo trae constructivismo.
-El
inconciente produce y no para de producir, es como una fabrica. (lo contrario
de una visión psicoanalítica).
-El
delirio también está ligado al deseo, ya que desear, es en cierto modo delirar.
Si analizamos el delirio, no tiene nada que ver con el psicoanálisis. Se delira
sobre la historia, la sociedad, los pueblos. El psicoanálisis no comprende nada
del fenómeno del delirio.
El
deseo es algo espontaneo, un flujo que en algunos momentos nos lleva a limites
impensados con tal de lograrlo o expresarlo.
Basicamente,
hablamos de un impulso libre de todo prejuicio o muro dogmatico, aplicable a un
sin fin de elementos.
Cabe
señalar el particular interés de Deleuze por los tipos de “disfunciones”
mentales de las personas y también de la sociedad (de hecho siempre tuvo un
alto interés por el tema, en las cuales muchas de ellas respetaba y en varios
casos validaba o entendía casi como parte natural de los individuos).




